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Discurso para acto con motivo del 05 de julio 2019 Embajador Jesse Chacón

Prensa Embajada |

Extracto de nuestra acta independentista:

“Nosotros, pues, a nombre y con la voluntad y autoridad que tenemos del virtuoso pueblo de Venezuela, declaramos solemnemente al mundo que sus Provincias Unidas son, y deben ser desde hoy, de hecho y de derecho, Estados libres, soberanos e independientes y que están absueltos de toda sumisión y dependencia de la Corona de España o de los que se dicen o dijeren sus apoderados o representantes, y que como tal Estado libre e independiente tiene un pleno poder para darse la forma de gobierno que sea conforme a la voluntad general de sus pueblos, declarar la guerra, hacer la paz, formar alianzas, arreglar tratados de comercio, límite y navegación, hacer y ejecutar todos los demás actos que hacen y ejecutan las naciones libres e independientes”.

El 5 de julio de 1811, es una de las fechas principales de nuestra historia republicana. Pues se conmemora la Declaración de la Independencia frente a la Monarquía de España, y es el acto central del proceso político-jurídico de independencia que comienza el 19 de abril de 1810 y cuya primera etapa culmina con la promulgación de la Constitución de Venezuela, el 21 de diciembre de 1811.

Conmemoramos esta fecha patria a sabiendas de que la Independencia de Venezuela, fue el suceso más importante que tuvo el país durante el siglo XIX. Él representó un movimiento de partidos que consolidaron la independencia venezolana, y repercutió en otros países del sur tales como: Ecuador, Colombia, Perú y Bolivia, todos bajo el liderazgo militar y político de Simón Bolívar.

Las actuales circunstancias de mi país nos obligan a recordar -a través de la historia- nuestras luchas por la independencia y soberanía nacional. Hoy cumplimos 208 años defendiéndola fervientemente, primero del imperio español y luego del imperio norteamericano que ya desde esa época nos acechaba con el fin de alcanzar sus objetivos de expansionismo.

Nuestro Libertador Simón Bolívar ya en Angostura denunciaba una clara diferencia entre el modelo republicano generado por los Estados Unidos de América y su proyecto emancipador.

El hilo conductor de su pensamiento y acciones de gobierno fue adversado por la dirigencia estadounidense, al punto de jugar e intrigar para impedir la realización del Congreso Anfictiónico de Panamá (1826), o descalificar su
figura, por el solo hecho de expresar a viva voz que los pueblos liberados deben dotarse de constituciones y leyes originales que tomaran en cuenta las circunstancias americanas. "Que no fueran el fruto de una imitación norteamericana o europea". (Angostura 1819).

A sabiendas de las intenciones norteamericanas Bolívar planteó dos proyectos: la conformación de un gran bloque de naciones a partir de la Gran Colombia y, la otra, crear una Confederación o Liga de Naciones integradas en lo político y militar para configurar una confederación de repúblicas hispanoamericanas que sirvieran de balance a las fuerzas norteamericanas y europeas.

He allí el antagonismo entre la Doctrina Monroe y la Doctrina Bolívar, vigentes hoy y restauradas y posicionadas en Latinoamérica por los últimos tres presidentes estadounidenses, en acciones desproporcionadas para impedir el ejercicio de la soberanía de los países latinoamericanos, sin importar el Derecho Internacional.

La Doctrina Monroe concebida en 1823 y sintetizada en la frase “América para los americanos”, ha servido como sostén ideológico para las intervenciones unilaterales de Washington en cualquier país siempre que “sus intereses” estuvieran en riesgo.

Hoy, Venezuela se encuentra en una lucha decisiva por su independencia. Mí país es víctima de una de las acciones más viles y cobardes que la humanidad pueda conocer: la aplicación de Medidas Coercitivas Unilaterales por parte de EEUU para que los Estados se arrodillen y asuman una conducta servil a sus intereses.

La utilización de Medidas Coercitivas Unilaterales como herramienta para la dominación, lamentablemente ha venido constituyéndose en una práctica usual de la hegemonía de Estados Unidos para intentar imponer sus objetivos políticos, sociales y económicos en completa inobservancia de la normativa internacional, las cuales han sido descritas como: “medidas económicas adoptadas por un Estado para obligar a otro Estado a modificar su política”.

El sistema internacional de derechos humanos ha reconocido ampliamente que las medidas coercitivas unilaterales generan un impacto negativo sobre los Derechos Humanos y afectan especialmente a los grupos más vulnerables de la población.

De este tipo de mecanismos de coerción, las formas más extendidas son las sanciones comerciales consistentes en embargos y/o boicot, y en la interrupción de las corrientes financieras y de las corrientes de inversión entre el país que impone la medida y el país al cual se le aplica esa medida. Los embargos se entienden a menudo como sanciones comerciales destinadas a impedir las exportaciones al país bloqueado, en tanto que los boicots son medidas encaminadas a rechazar las importaciones procedentes del país objeto de esas medidas.

Los grupos vulnerables de nuestras sociedades son quienes más sufren las consecuencias de la denegación del acceso a material y medicamentos que pueden salvarles la vida, a productos alimenticios básicos y a material educativo.

Queda claro que el sufrimiento de un pueblo al que le son aplicadas las injustas medidas coercitivas unilaterales, es la menor de las prioridades de esta política sistemática de opresión, al contrario, en el planteamiento de dominación se visualiza únicamente el alcance de algunos de los siguientes objetivos primarios:

• Objetivo político. Con el fin de expandir la hegemonía política, los países que imponen estas medidas pretenden aplicar un modelo adecuado a sus intereses, y lograr que se instale en la región una especie de sumisión a los preceptos de ese patrón político.

• Objetivo Social. En el caso de América Latina, los Estados Unidos tienden a buscar que las sociedades de la región se acomoden de manera obediente y sumisa para servir mejor a la propia sociedad norteamericana.

• Objetivo Económico: Su lógica avasallante, les dice que un país soberano poseedor de vastas riquezas naturales debe estar bajo el dominio del patrón imperial.

Es inconcebible para ellos no poder subyugarlo, por esta razón el acceso a los patrimonios de los países sujetos de las sanciones es también uno de sus principales motivadores..

CASO VENEZUELA
La situación actual de Venezuela configura un caso típico de maniobra político- mediática en donde se articulan las derechas económicas nacionales y extranjeras, con los medios masivos de comunicación a escala global y los intereses geopolíticos de los Estados Unidos en América Latina.

En primera instancia, debe señalarse que el problema de base en la realidad política venezolana se produce por los logros del chavismo. A partir de la elección del Comandante Hugo Chávez Frías como presidente de la República en 1998 y hasta hoy, se ha desarrollado un proceso nacional, popular y democrático, el cual ha transformado y mejorado las condiciones de vida de amplias mayorías de la población venezolana, históricamente invisibilizadas y sumidas en la pobreza estructural.

En estos últimos veinte años, la Revolución Bolivariana ha nacionalizado los recursos naturales otrora en manos de empresas transnacionales, ha mejorado las condiciones populares de salud y educación, ha sancionado en forma impecable una Constitución como la Bolivariana la cual es ejemplo seguido en varios países del mundo, y, le ha dado poder al pueblo para que éste -desde su seno- genere las transformaciones necesarias.

La crisis política en Venezuela, la ha originado la derecha, la cual tiene 21 años con un solo propósito político: expulsar del poder a la Revolución Bolivariana. La derecha venezolana se mantiene siempre en una doble vía política: la participación y posterior descalificación de los procesos electorales y la búsqueda de un nuevo golpe de Estado.

Una agenda perfectamente antidemocrática, que ve al proceso electoral sólo como una herramienta de corto plazo (si les es favorable lo reconocen, y si no cantan fraude) y considera el derrocamiento del presidente (Chávez en su momento, Maduro en la actualidad) el único objetivo de su actividad política.

Luego de fracaso tras fracaso con sabotajes, manifestaciones violentas, guarimbas, entre otras acciones abiertamente insurreccionales, la oposición emprende una campaña internacional cuya génesis era pedir la intervención al país y promover las sanciones ilegales impuestas por el Gobierno de Estados Unidos contra la economía y el sistema financiero de Venezuela.

El resultado de este lobby lo estamos padeciendo todos los venezolanos. Las sanciones aplicadas por Estados Unidos reportan pérdidas por más de 24 mil 369 millones de dólares a Venezuela, pues utilizan diversos mecanismos que castigan y penalizan la actividad financiera de mi país.

Desde 2014 hasta abril de este año, la Casa Blanca aprobó una ley, seis decretos ejecutivos y otras 150 medidas para sancionar el intercambio de Venezuela, mediante el bloqueo y confiscación de activos, la prohibición de negociar la deuda externa, así como las trabas al comercio de crudo, oro y criptomonedas.

Estas medidas ilegales abarcan la congelación de más de 3.2 billones de dólares (cifra que se viene incrementando), la caída de la producción de petróleo a 736.000 barriles por día, y el que un estimado de 25 buques transportadores de petróleo con 12 millones de barriles se encuentren varados por las dificultades de encontrar compradores.

De acuerdo a una estimación del gobierno norteamericano, solamente las medidas impuestas contra PDVSA causarán una perdida en 2019, de 11 mil millones de dólares en exportaciones, congelándose adicionalmente 7 mil millones de dólares en activos.

En el sector minero se han bloqueado las operaciones de la estatal Minerven, la cual explota las segundas reservas de oro más grandes del mundo. También se han impuesto sanciones a los bancos más importantes de Venezuela. Por otra parte, se ha procedido a congelar y confiscar fondos venezolanos en bancos extranjeros por un monto cercano a los 5.5 mil millones de dólares.

Dado que casi la totalidad de las divisas necesarias para la importación de insumos básicos de subsistencia (alimentos, medicinas, equipos médicos, etc.) son generadas por la venta de petróleo, se observa un efecto devastador en la vida de los venezolanos. Una reciente encuesta nacional, demostró que hubo un incremento del 31% en la mortalidad general entre 2017 y 2018. Esto implicaría un aumento de más de 40 mil muertes vinculadas a las medidas coercitivas unilaterales.

Asimismo, se viene incrementando el riesgo para la población más vulnerable.Se estima que más de cuatro millones de personas se encuentran en situación de alto riesgo.

Esto incluye a 80 mil personas con VIH quienes no pueden tener acceso a tratamiento antirretroviral desde 2017; 16 mil personas que requieren diálisis, 16 mil personas con cáncer y 4 millones de personas con diabetes e hipertensión.

Estas últimas cifras son el lado más inhumano de esta tragedia pues el impacto más grave se da contra los derechos a la salud, la integridad personal y la alimentación de nuestro pueblo. Por eso insistimos y no dejaremos de denunciar ante el mundo que las medidas aplicadas por EEUU vulneran directamente los derechos humanos de los venezolanos y venezolanas, porque obstaculizan e impiden al Estado garantizarlos y protegerlos, al tiempo que afectan negativamente el desarrollo económico y social de nuestro país.

ACCIONES PARA PROTEGER AL PUEBLO
Ante esta arremetida criminal y genocida, el Gobierno de Venezuela ha reforzado sus programas sociales como parte del plan especial de atención a víctimas de la guerra económica y para proteger al pueblo del bloqueo de Estados Unidos. El plan prevé conseguir más eficiencia en las políticas trazadas, hacer un mejor uso de recursos para llegar a personas en situación de vulnerabilidad, adultos mayores y niños, sectores que la doctrina internacional reconoce como los más afectados por las medidas coercitivas unilaterales.

El Gobierno trabaja con la ONU en un Plan especial de Respuesta en materia de salud, alimentación, educación, agua y saneamiento para los sectores más vulnerables. Recibe asistencia técnica humanitaria en medicamentos e insumos médicos por parte de la Cruz Roja y Media Luna Roja; además por medio de la cooperación multilateral países como China, Rusia y Turquía nos apoyan suministrándonos alimentos, tecnología, y otros suministros esenciales.

En paralelo - y tras varios intentos fallidos- el gobierno trabaja con la oposición democrática del país para iniciar un proceso de diálogo en donde exista un compromiso por respetar nuestra soberanía; se mantenga el derecho a la paz; se exija el levantamiento de las sanciones; se establezca un mecanismo para dirimir -por vías pacíficas- las diferencias que tengamos; y se demande la no injerencia de otros gobiernos, a los asuntos internos de nuestra nación.

REFLEXIÓN
La comunidad internacional está en condiciones de asumir que las medidas coercitivas unilaterales son contraproducentes con respecto a todas las dimensiones de los derechos humanos y que afectan principalmente a los países en desarrollo, en este sentido existe una amplia coincidencia sobre su ilegitimidad, ilegalidad e inmoralidad, y que van en contra de los objetivos de promoción y protección de los derechos humanos, enunciados en la Carta de las Naciones Unidas.

Cuando Bolívar se refería concretamente al naciente imperialismo yanqui en 1818, decía: “basta ya de que las leyes las practique el débil y los abusos los practique el fuerte. No podemos ser los Pueblos del Sur quienes respetemos el derecho internacional, mientras el Norte nos destruye y saquea, violándolo”.

En este sentido y parafraseando al Presidente Hugo Chávez, expresamos contundentemente: “Queremos que el gobierno imperialista termine de aceptar la realidad: ¡Venezuela se liberó, y se liberó para siempre! ¡Venezuela no es, ni será más nunca, una colonia norteamericana!”.

Los venezolanos somos un pueblo noble, humilde y digno. Somos gente alegre, trabajadora, integra y solidaria. Hombres y mujeres que batallan en pro de su justo derecho por alcanzar una vida digna, en igualdad, plena, tranquila y feliz, una existencia que merezca tal nombre. Pero no somos un pueblo de borregos, ni se trata, en modo alguno, de una humildad de esclavo o de sirviente.

Muy por el contrario, como lo enunciaba Paulo Freyre a lo largo de su Pedagogía del Oprimido:
Es una humildad de y para la liberación;
de y para la ruptura; de y para el ejercicio protagónico de una rebeldía individual y colectiva, creativa, emancipadora, y permanente.

Libres e independientes, ¡Así somos! Y por eso nos mantenemos en pié, con nuestro esfuerzo y sacrificio, por nuestra dignidad. Y seguimos combatiendo como no los enseñó nuestro Comandante - Presidente Chávez: Siempre en Unidad, Lucha, Batalla y Victoria.

Muchas Gracias...