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Discurso Embajador Jesse Chacón por el aniversario de los 187 años del fallecimiento de El Libertador

Prensa Embajada | 17 de diciembre 2017

Discurso completo del Embajador Jesse Chacón Escamillo durante la conmemoración en Viena de los 187 años del fallecimiento de El Libertador Simón Bolívar.

Discurso:

El 10 de diciembre de 1830, previendo su inminente muerte, el Libertador, Simón Bolívar, dictó su última proclama a favor de la unión de la Gran Colombia.

Bolívar, -quien se encontraba alojado en Santa Marta, Cartagena para intentar trasladarse a Europa-, fue expulsado de la Nueva Granada por el presidente de ese país, al agravarse las pugnas internas que motivaron su renuncia a la primera magistratura de la Gran Colombia.

El patriota suramericano, al llegar a las costas colombianas, se aloja en la Quinta de San Pedro, acompañado de sus fieles seguidores. Allí dicta al notario Catalino Noguera sus últimas palabras, en las cuales hace referencia a los grandes riesgos y los constantes ataques difamatorios, en su contra. Recuerda además, los actos y planes de magnicidio dirigidos hacia él, por los grupos separatistas.

En esa última proclama, Simón Bolívar destaca su humildad perdonando no sólo el desconocimiento de su autoridad como presidente, sino también los intentos de asesinato. Hace un llamado a la unión de las facciones políticas, y exhorta a dejar de lado las ambiciones personales en bien de los pueblos latinoamericanos.

Ese era nuestro Libertador Simón Bolívar, un hombre cuyas ideas hoy nos dan la libertad, un hombre que vive y por siempre vivirá en las almas de todas y de todos, porque su sangre heroica corre por nuestras venas.

La lucha independentista de El Libertador abarcó lo que hoy son seis países y seis millones de kilómetros cuadrados, recorriendo a su paso más territorio que Marco Polo, Cristobal Colón, Julio César y Napoleón Bonaparte.

Con su gesta, Bolívar se convierte en el principal catalizador de la emancipación de los pueblos suramericanos respecto del poder colonial español, legado que logró mantenerse a través del tiempo por su doctrina antiimperialista, de integración latinoamericana y caribeña, conjugado en su sueño de una “Patria Grande” independiente y con equilibrio político, que en estos tiempos se traduce en la necesidad de un balance de poder mundial.

A 187 años de la muerte de Bolívar en Latinoamérica afrontamos varios desafíos que oscilan desde cambios estructurales contra-hegemónicos, pasando por propuesta pos-neoliberales moderadas, hasta otras formulas ya conocidas, conservadoras del orden establecido.

En los últimos años, la región ha sufrido innumerables cambios en cuanto a nuevos gobiernos, nuevas políticas económicas, y fundamentalmente, nuevos espacios de articulación de las relaciones económicas entre países. La última década, -una década ganada para buena parte de América Latina en términos de desarrollo social y expansión democrática-, se ha caracterizado por un desplazamiento vigoroso de las relaciones comerciales, productivas, sociales, culturales y políticas.

En ese tiempo Latinoamérica y el Caribe -aún con sus diferentes corrientes políticas e ideológicas-, convergieron en la unidad a través de distintos organismos como Unasur, Celac, Alba-TCP, PetroCaribe para la búsqueda de una integración regional equilibrada y democrática, respetando las diferencias y asimetrías de sus pueblos y resaltando los vínculos de la fraternidad y cooperación; sin la presencia de Estados Unidos y Canadá.

Fue una época en la que se avanzó en términos de desarrollo e integración; pero hoy en día todas esas conquistas están fuertemente amenazadas y a punto de perderse por la postura pro colonialista de algunos gobernantes latinoamericanos -que en detrimento de los intereses de la región- se alinean a los intereses de EEUU, que no son más que la dominación y expoliación de nuestros vastos recursos naturales.

Para nadie es un secreto que Estados Unidos controla la región al milímetro. La controlan por diversos medios: con la manipulación injerencista en la política local, con la dependencia tecnológica, con la impagable deuda externa, con la sujeción comercial, con el control de los grandes conglomerados mediáticos y con el control del nuevo fenómeno de redes sociales. El objetivo es darle continuidad a su viejo proyecto recolonizador de América Latina, utilizando nuevas tácticas de desestabilización. Existen muchos hechos que así lo comprueban, nuestra historia política está plagada del injerencismo imperial.

La Organización de Estados Americanos (OEA) desde su conformación, ha tendido a salvaguardar los lineamientos hemisféricos de Estados Unidos, más que a procurar por la soberanía de los Estados y las democracias en América Latina. Es sabido el ensañamiento del secretario de este organismo Luis Almagro contra Venezuela; y los recientes hechos en las elecciones presidenciales de Honduras, en las que hubo una grosera injerencia antes y durante la contienda electoral.

La integración y defensa de la soberanía de América Latina y el Caribe, han sido bandera de mi país desde la llegada de Hugo Chávez al poder. Impregnado del legado de nuestro libertador Simón Bolívar, Chávez no se quedó ahí sino que apostó a difundir la idea de un equilibrio mundial, con el fin de contrarrestar las pretensiones imperialistas de Estados Unidos.

En ese sentido, presenta en el 2012 el Plan de la Patria 2013-2019, que cuenta con cinco objetivos históricos, siendo el cuarto el siguiente: “Contribuir al desarrollo de una nueva geopolítica internacional en la cual tome cuerpo un mundo multicéntrico y pluripolar que permita lograr el equilibrio del universo y garantizar la paz planetaria”.

De tal manera y conforme a los postulados de nuestro Libertador Simón Bolívar, la política exterior de la Revolución Bolivariana despliega todos sus esfuerzos para “obtener el sistema de garantías que, en paz y guerra, sea el escudo de nuestro nuevo destino”, esto es, un entorno internacional que garantice la independencia de Venezuela para el pleno despliegue de un proyecto nacional soberano. Este objetivo del plan tiene la tarea de profundizar, extender y fortalecer los mencionados mecanismos de integración latinoamericana y caribeña, además de establecer alianzas estratégicas con el resto del mundo.

Algunos de nuestros gobernantes se mantienen firmes en la defensa de estos postulados y otros por el contrario pretenden borrar la historia para alinearse en la política neocolonial de Estados Unidos. Ante esto, es necesario que los pueblos de América Latina y el Caribe entiendan el momento histórico que viven, y actuar en consecuencia para mantener el legado de Simón Bolívar, y de muchos otros líderes, vigente. De ello depende nuestra libertad, independencia y nuestra supervivencia, en dignidad y paz.

Finalizo con esta frase del presidente Chávez en el acto de conmemoración del 181 aniversario de la muerte de nuestro Libertador: “Y a medida que pasen estos años y estas juventudes sigan brotando, y esos niños y niñas que se levantan en esta tierra sagrada, a medida que pasen los años estarás más vivo Padre Bolívar. Parafraseando a José Domingo Choquehuanca cuando dijo allá en el Perú: “Con los siglos crecerá vuestra gloria, como crece la sombra cuando el sol declina”. Uno pudiera hoy parafrasear aquel sentimiento de Choquehuanca: “con nuestros hijos crecerá vuestra gloria.” Con nuestro pueblo y su crecimiento y su vida crecerá vuestra vida. Con la Patria crecerás Bolívar... Y no sólo con la Patria venezolana, con la patria latinoamericana y caribeña crecerás, como hoy sigues creciendo Bolívar, Padre Bolívar”.